viernes, 25 de septiembre de 2009

El abuso de la palabra crisis

Actualmente no deja de ser curioso, al extremo que se está llegando de utilizar la otrora temida palabra crisis como un reclamo publicitario más, de los muchos que se pueden usar, tanto en los medios informativos, como en los diferentes anuncios de todo tipo en negocios y comercios. Da la impresión de que, a pesar de los pesares, hay gente que intenta aprovecharse de tal concepto, reflejo de una triste realidad, para hacer negocio frivolizando dicho término con su excesivo uso: se ha pasado de ignorar la crisis cuando ya existía, a tenerla hasta en la sopa y a todas horas, llegando al extremo de que tal abuso se hace agobiante, incluso cómico a veces.
Bienvenidos sean los posibles esfuerzos para abaratar los precios de forma que todos compartamos solidariamente los inconvenientes de hacer frente a la situación actual. Estas loables actuaciones constituyen una especie de balón de oxígeno atenuante hasta que pase la tormenta, siempre y cuando sean veraces y no una muestra más de la clásica picaresca que suele aflorar en estos casos; en tal sentido conviene recordar aquella época tan aciaga del estraperlo en la que unos pocos hicieron fortuna a costa de la necesidad de otros muchos. Por eso conviene sopesar cuidadosamente ciertas formas de publicidad no vaya a ser que se nos dé gato por liebre, aprovechándose de la credulidad de la gente.
En situaciones de crisis, sean del tipo que sean, hay que tener en cuenta no solo el probable crecimiento de la delincuencia, sino también esa posible manera de proceder engañosa por parte de algunos listos que brotan como virus y bacterias, igual que durante las epidemias de cualquier enfermedad

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